
Sobre el libro: La última columna
Este artículo forma parte del archivo de investigación de La última columna: Simbolismo, trauma colectivo y ritual en la era del terror, de Miguel Ángel García-Sánchez.
Respuesta directa: Jaquín y Boaz
Jaquín y Boaz son los nombres de las dos columnas de bronce situadas, según 1 Reyes 7:21, en el pórtico del Templo de Salomón. La masonería incorporó posteriormente esas columnas a su iconografía ritual. Esta genealogía es anterior al 11-S y está documentada; compararlas con las Torres Gemelas constituye una interpretación posterior y no demuestra por sí sola una conexión causal con los atentados.
El origen bíblico
El relato de 1 Reyes describe dos grandes columnas de bronce instaladas en el pórtico del Templo. La columna derecha recibe el nombre de Jaquín y la izquierda el de Boaz. Las traducciones varían en la grafía —Jachin, Jakin, Jaquín—, pero la pareja nominal forma parte del texto bíblico mucho antes de su recepción moderna.
La recepción masónica
La historiografía de la masonería documenta la presencia de las columnas J y B en el espacio simbólico de la logia. El Museo Virtual de Historia de la Masonería de la UNED describe el templo masónico como un programa iconográfico en el que las dos columnas remiten a las del Templo de Jerusalén. Esa apropiación pertenece a la historia ritual masónica y no necesita recurrir al 11-S para explicarse.
Columnas como umbral y arquitectura simbólica
Dos columnas pueden funcionar como marcador de entrada, límite y paso entre espacios. En tradiciones religiosas, arquitectónicas e iniciáticas, la pareja de soportes genera una imagen de umbral particularmente estable. Esa fuerza visual explica parte de su supervivencia cultural y permite estudiar analogías sin asumir que todas proceden de una única fuente secreta.
Las Torres Gemelas y el problema de la analogía
Tras el 11-S, algunos autores y comunidades interpretativas compararon las Torres Gemelas con Jaquín y Boaz. La comparación visual es posible; la inferencia histórica necesita mucho más. Para sostener que la analogía fue intencional habría que demostrar que los actores relevantes conocían el símbolo, podían seleccionar el diseño o el objetivo por ese significado y dejaron rastros de esa decisión.
«Abatir columnas» y lenguaje masónico
El vocabulario masónico utiliza la imagen de la columna en distintos sentidos: arquitectura del templo, organización de la logia y metáforas de apertura o cierre de trabajos. La última columna rastrea expresiones concretas en fuentes anteriores a 2001 para evitar un error común: atribuir antigüedad a una fórmula que quizá solo se popularizó después del atentado.
Qué prueba realmente la antigüedad de un símbolo
Probar que Jaquín y Boaz son anteriores al 11-S demuestra que el repertorio simbólico existía. No demuestra quién lo conocía en 2001, qué significado le daba ni si intervino en una decisión terrorista. Esta separación entre existencia histórica e intención causal es uno de los controles metodológicos centrales del libro.
Preguntas frecuentes
¿Quiénes son Jaquín y Boaz?
Son las dos columnas de bronce del pórtico del Templo de Salomón mencionadas en 1 Reyes 7:21 y retomadas posteriormente por la tradición masónica.
¿Qué significan en la masonería?
Funcionan como elementos del espacio simbólico de la logia y remiten al Templo de Salomón. Las interpretaciones concretas pueden variar entre ritos y épocas.
¿Las Torres Gemelas fueron diseñadas como Jaquín y Boaz?
No existe evidencia documental suficiente para afirmar que el diseño del World Trade Center reprodujera deliberadamente esas columnas bíblicas o masónicas.
¿Que un símbolo sea anterior al 11-S hace verdadera una teoría conspirativa?
No. La antigüedad establece precedencia histórica, pero la intención necesita pruebas sobre conocimiento, capacidad de decisión y vínculo causal.





